Queridas y queridos estudiantes:
Gracias por enviarnos sus voces, sus dibujos y sus palabras escritas. Aún no sabemos bien cómo hacer un libro que tenga forma de nube o de mariposa o de oso o de…¿de qué era?
¡No se nos puede olvidar lo que decimos y lo que soñamos!
Vamos a pensar en un mundo, en un lugar y en un tiempo y vamos a contarnos unas historias, para que no se nos olvide lo que hemos soñado, para que no se nos olvide lo que han vivido nuestros padres, nuestras madres, nuestros abuelos, nuestras abuelas, nuestros amigos…
Entonces, si alguna vez nos preguntan qué es lo que hicimos en esa cátedra de paz en la escuela, podremos decir: nos imaginamos unas historias para entender cómo han sido nuestras vidas en este país, para que no olvidemos lo que ha pasado y para que podamos tejer entre todas y todos mejores relaciones, mejores formas de compartir la vida en este lugar.
Vamos a comenzar. Por favor, escuchen con atención lo que les vamos a proponer.
Había una vez, un señor muy viejo y con unas caderas grandes, grandísimas, cantaba una canción que se llamaba “La tierra del olvido”. Decían que era una canción de los antepasados, de los que bailaban cumbias y vallenatos. Después, esta música viajó por el mar hacia otros lugares, hacia las islas del caribe y hacia África, donde se mezcló con tambores y adquirió otros matices, otras sonoridades…¿Podemos imaginar esos otros sonidos?
A los seres que vivían en nuestra tierra imaginada les gustaba mucho esa canción, y la bailaban cuando sentían felicidad, o cuando querían relajarse…¿Cómo la bailaban? ¿Cómo se movían?
¿Podemos imaginar ese baile?
Una vez, al señor viejo le preguntaron si él había escrito las letras de esa canción…Y el señor, que siempre sonreía y se peinaba con los dedos sus largos cabellos crespos, dijo que no lo sabía, porque a él casi todo se le olvidaba. Casi todo.
La canción que este señor cantaba y que todos los seres bailaban hablaba sobre un país en el que a todo el mundo se le olvidaban los nombres de las cosas, los nombres de los animales y los nombres de los árboles y los nombres de todos los seres que lo poblaban. ¿Se imaginan ese país? ¿Cómo será vivir en un lugar donde todo se nos olvida?
¿Qué formas y colores tendrá ese país?
¿Cómo será su paisaje? Vamos a pensar en este lugar: escribamos nuestras ideas, para construir entre todas y todas este mundo.
En la siguiente carta, hablaremos sobre el sitio donde vive este hombre viejo y con caderas grandísimas. También hablaremos sobre sus amigos, un niño y una niña que viven con su abuela y su mamá, y…esto es muy importante, hablaremos sobre un hecho que les cambió sus vidas…¿Se imaginan qué les pudo haber pasado a los niños, a la mamá y a la abuela?
Recordemos:
¿Cómo suena esa canción sobre la tierra del olvido?
¿Cómo nos la imaginamos? ¿Cómo se bailaría?
¿Cómo es ese lugar, ese país, ese pueblo? Describámoslo con palabras, colores, sonidos…
Pensemos en el paisaje, y pensemos en que hay una situación que cubre todo lo que acontece: el olvido.
¿Cómo son las personas y los seres que viven en ese lugar? ¿Cómo son los amigos del viejo de las caderas grandes? ¿Cómo son los seres con los que viven? ¿Parecen mascotas? ¿Parecen seres de otro mundo?
Nos leemos y nos oímos en la siguiente audiocarta.