Sesión # 4. Las formas de lo cotidiano (parte 2). Mayo 19 de 2020.
«¿Y si me hubiera muerto?»
Pantallazo del corto animado “El pato y la muerte”, de Wolf Erlbruch (2007). Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=YTBYfUhI4bk
Objetivos:
-reflexionar sobre la cotidianidad siguiendo esta ruta de conceptos e ideas: lo familiar, lo bello, lo extraño, lo innombrable.
-identificar en nuestras propias experiencias y en las de otras personas, el sentido narrativo (1) que existe en lo cotidiano: ¿qué es la normalidad? ¿cómo se rompe la normalidad? ¿qué pasa cuando se rompe?
-componer entre todos y todas un mapa de relaciones entre nuestra cotidianidad y la idea de lo extraño o lo intempestivo. Entre nuestra percepción del mundo y la presencia de otras personas.
Parte 1.
Lectura inicial / video-animación “El pato y la muerte” (visualización del cortometraje animado basado en la historia escrita por Wolf Erlbruch.
Queremos servirnos de esta historia breve, ilustrada y escrita por el autor alemán Wolf Erlbruch (2007), para identificar elementos narrativos (expresivos, emocionales, sensibles, lógicos) que nos pueden ayudar a contar nuestras historias.
Recordemos que el punto de partida de nuestro proyecto es la historia de la guerra en Colombia. Una vez situados aquí, hemos empezado a plantearnos preguntas sobre nuestras vidas: ¿quiénes somos? ¿qué sabemos de nuestras familias? ¿cómo hemos sido afectados por la guerra? ¿qué ideas o reflexiones nos han surgido cuando leemos, vemos y oímos testimonios sobre la guerra? ¿qué podría contarles yo a otras personas sobre la guerra? ¿qué podría contarles sobre mi experiencia en Colombia?
Contar nuestras historias es un ejercicio que se parece mucho al oficio de tejer. Y lo importante de un tejido de historias es que permite que la sociedad se junte y se acerque para conocer, entender y tomar decisiones de manera libre y digna para mejorar sus experiencias de vida. Los tejidos resisten, cubren, protegen, dan abrigo y le dan una textura a la cotidianidad.
Al final, si ese tejido se fortalece con nuestras historias y las historias de otros, las personas que hacemos parte de esta sociedad colombiana tendremos buenas herramientas, desde la ciencia, desde las artes, y desde los saberes cotidianos, para evitar que se repitan episodios tan dolorosos como las masacres, el robo de tierras, el desplazamiento de personas, la desaparición de nuestros seres queridos, y otras situaciones muy dolorosas que han dejado cicatrices en nuestro cuerpo social.
Entonces, ¿qué podemos decir sobre este cortometraje?
¿cómo se plantea aquí la idea de lo extraño o de lo otro?
¿cómo afecta o se cambia el curso de la cotidianidad en esta historia?
¿qué opinamos sobre la forma como se plantea y se trabaja el tema de la muerte?
El rumbo de estas preguntas es lo sensible como actitud estética (ser/estar atentos a los detalles de la historia, en sus textos y en sus imágenes). Esta actitud es la que nos permite reconocer formas poéticas y recursos literarios que son importantes a la hora de contar una historia, sobre todo porque permiten comunicarnos y dialogar con nuestros lectores o con nuestros espectadores: podemos conmoverlos, producir en ellos emociones y lograr, así, que consideren y sientan aquello que les estamos planteando.
Un ejemplo muy sencillo, que podríamos rescatar de esta historia, es la representación de la muerte, la forma como el autor la presenta y la sitúa en el mundo cotidiano del pato.
¿Qué pensamos sobre la decisión del autor?
Otro ejemplo es la manera como se incluyen elementos sensoriales para darle énfasis a ciertos momentos o a ciertas situaciones, como cuando los personajes sienten frío.
Parte 2. Audición de “Macarena podcast”, episodios 2 y 3.
Detalle del mapa de Caño Cristales hecho por Melco.
Aquí se puede ver completo, en PDF.
En estos dos episodios, escucharemos cómo Sarita y Melco deciden dar el paso y aventurarse a vivir, por fin, alejados de la vida urbana y de las costumbres que no encajan con lo que ellos quieren hacer con sus vidas.
Captura tomada de una ilustración antigua. La imagen completa se ve en el Flickr del Internet Archive.
Oigamos bien cómo esta idea del paraíso en la selva, el paraíso natural en una zona muy alejada de todo, se convierte en un reto que implica mucho más que la simple adaptación a la naturaleza.
Queremos proponerles que durante la escucha de los episodios, usen los lápices de colores, los plumones o los crayones que tengan a la mano para crear una especie de mapa de colores o simplemente un paisaje de manchas y trazos coloridos.
Se trata de transformar en colores lo que sentimos y pensamos mientras escuchamos.
‣ Episodio 2
‣ Episodio 3
Actividad:
¿qué pintaste o coloreaste mientras oías estos episodios? ¿en qué pensaste?
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Parte 3. Lectura de cierre, reflexiones sobre nuestro trabajo, ideas para seguir
Para cerrar esta sesión, queremos hacer entre todos y todas una lectura de un pasaje escrito por el escritor uruguayo Eduardo Galeano. Grabaremos nuestras voces y nuestras caras para dejar una memoria (en el camino) de lo que estamos haciendo, y para compartirles esta memoria a otras personas, a otros estudiantes, a otros profes. Vamos a regalarles nuestras lecturas a otras personas.
Es una lectura que nos propone la profesora Violeta Guevara. Hemos pensado que las palabras de Galeano nos dan fuerzas y mucha energía vital y poética para fortalecer este proceso de encontrarnos y compartir ideas, lecturas y afectos, en medio de un presente pandémico y en medio, aún, de un país que sigue en guerra.
El mundo (Por Eduardo Galeano)
Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
—El mundo es eso —reveló—.
Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.
No hay dos fuegos iguales.
Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores.
Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas.
Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida
con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.
Pensar las fotos
Y bueno, ¿para dónde es que vamos con este proceso? ¿No íbamos a hacer unas fotografías?
Así es. Vamos a hacer unas fotografías, vamos a concebirlas y a soñarlas, y vamos a hacer, como se dice, la captura de un instante, o de varios instantes.
Entonces, pensemos: ¿qué es lo que vamos a congelar en el tiempo? ¿qué imágenes vamos a capturar? ¿qué es lo que más nos gusta de las fotografías? ¿qué aspectos de nuestra cotidianidad nos llaman la atención? Y, sobre todo, ¿cómo esas imágenes que voy a producir cuentan algo sobre nuestras vidas, sobre la historia de nuestras familias, sobre la forma como hemos recorrido este país, este mundo?
Mis dos abuelas, Carmen y Nena, y entre ellas, la pregunta esencial de nuestros proyectos narrativos. Y de nuestras vidas. (Archivo personal y foto del autor. 2020).
Notas:
1. Joan-Carles Mèlich, acudiendo al filósofo Odo Marquard, señala lo que sería una forma de concebir la importancia de la narración en el contexto contemporáneo (posmoderno): “El científico se ocupa de decirnos cómo es el mundo, la verdad del mundo. Las narraciones, en cambio, nada tienen que ver con esto. Ellas no tratan de la «verdad» o de la «realidad», sino de la forma o el modo de «soportarla».
(Mélich. 2009. Revista Ars Brevis. p.141. Recuperado de: www.raco.cat/index.php/ArsBrevis/article/view/193533)
Más adelante, anota Mèlich: “Las novelas y los relatos nos ayudan a inventarnos un «sentido» en un universo mudo e indiferente al dolor humano. Las narraciones disimulan el «vacío existencial», son lugares simbóli- cos de refugio que favorecen «procesos de cosmización»; producen orden interior, sosiego y hospitalidad. Por eso, las historias tienen que ver con la felicidad y con la infelicidad.”
(2009. p. 141)